Soy amigo de todos
pero no de mí.
No sé como hacer
que este yo deje de sufrir,
encerrado en mis entrañas
rasgando mis costillas por salir.
Sé imitar a todos
pero no imitarme a mí.
No puedo liberar al pájaro
que dentro de mis pulmones
sus alas decidió batir.
Entre músculo
y aliento
mantengo bajo llave
mi débil reflejo.
Pídele al rencor silencio,
en aquella habitación
el recuerdo continúa gimiendo
sin aliento
y con cemento
permite agarrar el vuelo.